lunes, 3 de septiembre de 2012

Me quito el sombrero



No tengo la menor idea de si llegué tarde a la repartición de cerebros, pero definitvamente sí llegué tarde a la de talentos, al menos en lo que se refiere a literatura,  Julio Cortázar se quedó con todo lo que me gustaría tener y en la actuación Merly Streep dejó en la calle a todas las actrices. Sí, me declaro fanática de ella, de todo lo que hace, de cualquier actuación; verla es una lección de sencillez, de maestría, de ingenio, de talento.... Dios que envidia!
Este fin de semana tuve dos revelaciones digamos que no muy buenas. La primera fue esa, darme cuenta que en talento teatral,  la Merly es lo mejor y la otra es que ya me estoy volviendo vieja,  y es que cuando entré a la sala cinematográfica, un sábado por la tarde,  resulta que era la menos concurrida, con dos o tres parejas de mediana edad y la que más se reía con las referencias sexuales era yo,  y es que señores, esa no es una película para que la entiendan los jóvenes y menos los recién casados, así que  debo admitirlo estoy envejeciendo.
Bueno,  no sé como titularon la película en español, de seguro le pusieron la chorrada de "Primavera de esperaza" o algo así de cursi, pero la verdad es que la historia es simpática y hasta ahí, lo que la hace magistral es la actuación de Merly y Tommy sí Tommy Lee Jones, este vecino texano tan buen actor como la otra.
Primero la película se llama "Hope Springs" y no es sino la anécdota de una pareja casada por 31 años, la cual ha dejado de lado el sexo. Ella un poco inquieta por cinco años sin sexo, decide tomar el toro por los cuernos ¿Qué hay de extraño en ello? ¿Siempre somos las mujeres no? y se lo lleva a un terapia intensiva con un consejero de parejas, para ello deben viajar a Maine y enfrentar cinco días de terapia, el negrito en el arroz fue Steve Carrel, quien no es santo de mi devoción, pero por dos horas todo se te olvida, te vas con la Marly, sufres su angustia, quieres ayudara a hablar a poner en palabras lo que le aqueja y le ves la desesperación en la voz, en las palabras, en los gestos y no hablemos de la caracterización es perfecta. Esa mujer es real, no esconde su gordura, no es fake como la Lucía Méndez o la Vero, que a fuerza de no querer envejecer se han puesto peor que momias y se ven feísimas, pese a que los presentadores de espectáculos digan lo contrario.
Merly da una lección de dignidad, es una actriz entrada en años que sabe lo que vale  no trata de impresionar por su belleza y miren que la tiene.
La película muestra su bajo presupuesto desde el principio, hay demostraciones clarísimas de quién pagó la factura, Ecnolodge, Coldwater Creek, Omaha, Barnes and Noble y desde luego el pueblo de Maine donde fue filmada, pero la verdad me dio gusto encontrarme todas esas cosas que me son familiares en mi vida en este país.
Es una excelente película, con un duelo de actuaciones en el que gana el espectador y aunque no creo que recaude mucho en taquilla, si recauda en simpatia y momentos memorables, si la ves no la vas a olvidar nunca.

Abur!

P.S. Estoy un poco preocupada, desde que me quitaron la 1270 la única talk radio que había en español le cambié de estación y ahora escucho pura música country,  lo peor es que me está gustando,,,¿Me estaré volviendo texana?

jueves, 16 de agosto de 2012

Dos poemas

Renuncia




Me fui despacio,

con el agua al cuello

me fui tranquila y

sin mirar el cielo

atrás dejaba el mar

el horizonte claro

el miedo, la decencia,

las ganas, el decoro

atrás quedó eso que se llamaba vida.

Me enfrenté a mis culpas

y disfruté el castigo

me ahogué en felicidad

porque me supe mía.




Abierta




Me suicidé la noche que me dejaste abierta

No pude con la espera ni con la incertidumbre

desposeída estaba de esperanza

Me suicidé sin lágrima por medio

con la consigna cierta de no pertenecerte

me suicidé, y al hacerlo,

te di permiso de gobernar mi vida.



Irrumpiste en mis entrañas sin dulzura

me negaste a la fortuna, me dejaste yerma

absurda, sola.

Mi sangre manchó el amanecer

pero ese día

no despertó la tierra.





martes, 14 de agosto de 2012

La medicina de la abuelita



 Quise esperar una semana para ver si la frialdad de la distancia aminoraba el sentimiento, las sensaciones, la experiencia, pero la verdad es que sigo tan impactada como cuando lo hice. Supe del Ayahuasca gracias a un reportaje que Univisión presentó  hace meses. El reportero, si mal no recuerdo era Víctor Hugo Saavedra, fue a la selva amazonica en el Perú y describió la experiencia, siempre son ese tinte exagerado de las notas del programa de " Aqui y Ahora" . No presté mucha atención esa vez porque estaba haciendo otras cosas, pero me dije: "Aunque quiera probarlo cuándo voya ir al Perú".  Luego,  mientras platicaba con mi mejor amiga, quien vive en Mérida, sobre un viaje que haría yo a México, ella me invitó a la ceremonia del ayahuasaca y hasta me mando varias enlaces de la internet para que  me informara un poco más. !Qué les puedo decir!  videos,  artículos y  blogs y entre más leía, más me emocionaba por vivir una experiencia así.  Le dicen la medicina de la abuelita y si entendí bien es una liana, una especia de raíz que se da en la selva amazónica y que los peruanos consumen con una intención ( siempre buena por cierto) curarse de esto o de lo otro, mejorar tal o cual aspecto de la vida, encontrar respuestas a un problema, qué sé yo. Lo cierto es que casi todos coincidían en un punto, cuando la pruebas vas a abrir tu visión del mundo, vas a ser diferente, vas a estar en otros planos. Con todo esto me dije que era un alucinógeno, algo a lo que le tengo mucho respeto, por más destrampada que me veaís. Pero sí, quería, deseaba probarla y saber como es estar en mi y fuera de mi al mismo tiempo. La definición más precisa que encontré es esta: En quechua ayahuasca significa 'soga de muerto' por su etimología aya 'muerto, difunto, espíritu' y waska 'soga, cuerda', ya que en la cosmovisión de los pueblos nativos el ayahuasca es la soga que permite que el espíritu salga del cuerpo sin que este muera. Es usado para rituales médicos y/o religiosos y en la medicina tradicional de los pueblos nativos amazónicos. Y eso es lo que realmente me pasó. Debíamos seguir ciertas reglas antes de la ceremonia, no alcohol, no drogas, no comer carne ni lacteos ni muchos azúcares, algo que es bastante difícil para mi, pero aún así tomé el reto. Debíamos llegar a las tres de la tarde a Organic Yoga, el sitio donde iba a ser la ceremonia, enmedio de la selva de Akumal, Quintana Roo, específicamente entre Playa del Carmen y Tulum.  Cuando llegamos eran casi las siete de la noche, todo iba a empezar a las 9, así que fuimos a nuestra cabaña a prepararnos  y nos dispusimos a aceptar todo lo que íbamos a vivir. La verdad sea dicha, me estaba muriendo del miedo, no sabía si podía tener un mal viaje o quedarme ahí, pero me di valor y cuando entramos a la palapa más de 30 personas estaban ya reunidas. Uno de los instructores no dijo lo que iba a pasar. Nos pidieron respetar a los otros, no hacer aspavientos, vomitar sin molestar mucho y nos aseguró que la medicina de la abuelita es tan buena que nadie se ha quedado en un viaje ni se ha muerto en la ceremonia.  A cada uno de los participantes nos dieron una cubeta pequeña para el vomito, el cual nos dijeron debíamos ofrecerlo después a la Pacha mama. Sí, leyeron bien, vomito, todos sin excepción vomitamos, algunos menos, algunos más, pero de que lo haces lo haces. Antes de empezar la ceremonia nos dijeron que un reportero de National Geographic estaría tomando unas fotos pero que iba a ser lo más discreto posible, además nos invitaron a unirnos a los cantos de mantras. Yo sólo quería ver como se iba a salir mi espíritu y estaba un poco ansiosa. Luego de bendecir las botellas donde estaba el ayahuasca, el chaman dijo, la ventana está abierta pueden pasar por su ayahuasca y tenagn una intención, ofrezcan la ceremonia por algo en específico. La palapa tiene forma circular sin sillas ni muebles, al centro colocaron unas velas y todos llevábamos o bolsas de dormir o tapetes de yoga, cojines, colchitas, agua y nos acomodamos como mejor pudimos. Aún no me tocaba probarla, cuando los primeros que lo hicieron ya habían empezado con el vomito, pero debo reconocer que la abuelita fue buena conmigo, tras tomar mi dosis noté ese sabor como a aguamiel, de consistencia espesa, como un atole, pero no es desagradable, no como el peyote, el cual si es amargo de verdad. ¿Qué cuál fue mi intención? pedi terminar con mis miedos, con todos los queme atan de alguna forma y no me dejan actuar a veces. Unos 15 minutos después de tomarla una serpiente como una saeta abrió mi cerebro, me mostró caminos que se bifurcaban, pero eran como un sólo camino separado en muchos. La serpiente se colocó en la esquina izquierda de mi cabeza y me miró para decirme que todo estaba ahí, mientras yo veía a la serpiente escuchaba una voz que me decía: "No necesitas poder, todo lo tienes, todo está en ti, mira lo que has hecho hasta ahora"  y entonces vi pasar como en una película casi toda mi vida, o al menos lo logros más importantes, los que yo considero y valoro como triunfos  (les aclaro que ninguno de mis matrimonios está en esa lista. Fue un chiste) La ceremonia, nos advirtieron, terminaría hasta las cuatro de la madrugada y nos suplicaron  no abandonar la palapa porque todos debíamos cuidarnos.Mientras yo estaba en esos dos planos viendo mi vida pasar y la serpeinte viéndome a mi, escuchaba claramente los ruidos de los otros vomitando, cantando, quejándose y entonces mi amiga me mueve y me dice: "Deja de roncar, estás roncando", eso me destanteó porque para roncar debía estar dormida y ¿cómo estaba dormida y escuchaba todo lo que estaba pasando y al mismo tiempo tenía mis  visiones?  es decir estaba en cuatro planos de conciencia todos alertas. Algunos entendidos dicen que se siente lo mismo con el LSD,  no lo sé porque nunca me he aventurado a tanto, lo que si sé es que después de ver todo eso, mi mente se fue a ver series de televisión de los años 60's como I Love Lucy y Los tres chiflados y veía alos personajes interactuando conmigo, diciéndome cosas que se relacionaban con lo que estaba pensando. Lo más cabrón de la ceremonia fue cuando la parte interior de muñeca derecha empezó a dolerme, veía un punto rojo, como si me estuvieran quemando y es que desde hace dos años padezco un poco del Tunel de Carpio y esa parte me duele mucho en ocasiones, tanto que debo usar una especie de soporte. Sentía el ardor tan fuerte y tan específico que escondía mi mano bajo mis piernas y recuerdo que pedía que terminara, que se fuera esa luz. Todo era intenso y mágico, las canciones eran preciosas y las escuchaba con tanto gusto, tenían un significado para mi incluso cuando algunas no las entendía porque eran mantras musicalizados. La noche fue larga pero interesante, sabia, mágica, alucinada, llena de color y con una sensación de que había descubierto muchas cosas de mi. Fue un nirvana consciente y real. Mi espíritu me dijo que soy poderosa  y que los miedos no existen si no quiero que existan y entonces fluí, cante el Waitinene y muchas otras y me dije que no estaba nada mal,  que me daba pena tener 50 años y andar en estas vaínas descubriéndome con una medicina sagrada, pero al mismo tiempo es maravilloso tener 50 y estar en el camino saber que vas,  que estás llegando, que no te quedaste  viendo pasar la vida.

Abur! ... Y  que viva el Ayahuasca

jueves, 2 de agosto de 2012

Una muñeca en pedazos







No tengo un recuerdo preciso como que haya sido el primero, son más bien imágenes que asaltan mi mente. El día de su boda, cuando estaba embarazada, cuando más joven compraba elotes para todos o ya más tarde cuando era madre de uno, luego de dos. No sé, no puedo decir este es el primero, pero todos los recuerdos de ella son vívidos, claros, nítidos y absolutamente reales. Elisa, era su nombre, fue la primogénita de la familia y la que en la lotería de los nombres recibió a mi gusto el más femenino, el más musical. Nosotras fuimos 8 mujeres y un hombre al que apodaban La Chiripa. Elisa llegó a la familia primero que todas, no puedo decir que era seria, pero si diferente. Tenía una simpleza para ver la vida y las cosas de la vida que me daba envidia, con decirles que su cantante favorita era Paquita la del Barrio. Para que complicarse la vida con las letras sesudas de Sabina, si se puede decir casi lo mismo con un “Me estás oyendo inútil”.
La situación económica en el Monterrey de los sesentas era casi la misma que ahora, había que trabajar para comer y los salarios para obreros o empleadas de almacén no eran para nada holgados, sobre todo si provenías de una familia grande, como la nuestra. En casa mi padre trabajaba todo lo que podía pero alimentar nueve bocas creo que no era enchílame otra; por ello, creo, Elisa empezó a trabajar muy joven. No sé si antes de este que voy a mencionar tuvo otro empleo, pero recuerdo que por varios años fue empleada de Arcesa, Plásticos, Arcesa, era el nombre de la empresa, ya saben en Monterrey somos los reyes del plástico, además del cabrito, claro está. ¿Qué hacían en esa fábrica?, no sé qué tanto, pero de que hacían peines, cepillos, cuerdas para brincar, máscaras de Batman ( que ahora se rematan en ebay como vintage) y muñecas no me cabe la menor duda. Supongo que mi hermana trabajaba en un horario de negros, o para ponerlo en contexto, de mexicano ilegal en USA. No recuerdo haberla visto entre los días de semana, se iba temprano y regresaba tal vez cuando yo ya estaba dormida, pero para desquitarnos de eso teníamos el sábado, el glorioso sábado. Elisa llegaba poco después del mediodía, comía con nosotros en la gran mesa de fórmica café que estaba en el cocina-comedor de la casa, ocupando el segundo cuarto, en un vivienda de cuartos seguidos. Ahí comenzaba la fiesta y entonces después de comer abría su bolsa y era el momento más esperado por las pequeñas:. Mi hermana Mercedes y yo. Elisa hacía aparecer un peine nuevo, algún cepillo o unos aretes de plástico, cualquier baratija que hubiera podido sacar de la fábrica donde era obrera Muchos de esos artículos estaban defectuosos, chuecos con remanentes de plástico en algún área. Aún me parece verla, delgada, morena, con el pelo peinado alto, zapatos cuadrados de tacón bajo, aretes grandes sesenteros pues. Una tarde de esos gloriosos sábados ella me llamó aparte y me dijo: “Esto es para ti, guárdalo bien”. Casi pego un brinco del susto porque me estaba entregando una pierna, de plástico, pero una pierna al fin, la traía envuelta en papel de estraza. El siguiente sábado me entregó un brazo, luego el torso, luego la otra pierna. Cada sábado una parte diferente hasta que teníamos el cuerpo casi completo porque faltaba la cabeza. Un mañana de sábado fue hasta mi cama antes de irse a trabajar y me preguntó: La quieres rubia o morena, qué le pregunté entre sueños, sonrió y dijo La muñeca pues que va ser, la que estamos haciendo, la quieres rubia o morena, dime porque hoy me voy a robar la cabeza. Morena, le dije, como yo. Ese día estuve desesperada ya quería ver la obra completa, había esperado más de un mes para tener mi primera muñeca y quería vestirla y arrullarla en fin, quería ver su cara. Cuando mi hermana llegó al fin, sacó de su bolsa otro objeto pero no la cabeza, me vio a la cara y me dijo “El supervisor nunca se descuidó y no pude robarme la cabeza”; mientras tanto mi descabezada muñeca yacía en un rincón de la recámara de mis padres hasta que finalmente luego de dos semanas llegó al fin la cabeza. Mi hermana y yo se la colocamos con mucho cuidado, como si hubiéramos esculpido esa obra.  Lo siento dijo, hubo un pedido muy grande y no había ni morenas ni  rubias, sólo cabezas de bebés, pero no te apures en la primera oportunidad te traigo otra cabeza. Tal vez lo hizo, no lo recuerdo, sólo sé que el bebé aquel al que vestimos con un mameluco azul anduvo mucho tiempo de mi mano, pero no me gustaba, no me gustaba en lo absoluto. Tampoco sé si este episodio desarrolló en mi esta aversión hacia las muñecas, nunca me han gustado ni las que después sacaron como muy de moda y que todas las niñas de mi tiempo querían tener, las que caminaban. Por mi bien podían no darme ninguna, yo quería un juego de química, un espirógrafo, lo que fuera menos una muñeca.  Lo que sí sé es que Elisa era fantástica me tuvo en suspeso “muñequil” por meses, se arriesgó a perder su trabajo sólo por regalarme una muñeca completa, la primera que tuve y que pese a que no era ni rubia ni morena, era mía y me la habían dado con mucho amor y con la felicidad que sólo sienten los que son generosos de corazón.


Abur!





miércoles, 1 de agosto de 2012

Un tour literario

Ahí andamos, navegando en internet a ver si de casualidad encontramos aquellos textos que nos marcaron, nos hicieron vivir experiencias memorables o de plano damos con alguna joya literaria y así  en las últimas dos semanas los cuentos completos de Capote saturaron mis tardes con irónicas sonrisas y aprendí que Francoise Sagan estuvo un poco enamorada de Sartre. Pero ayer, ay ayer, mientras buscaba un texto de Guadalupe Dueñas, para un performance que estoy preparando, me encontré con algunos cuentos de su famoso libro  "Tiene la noche un árbol", frase que es  parte de un verso, creo que de  Gorostiza, y entonces como no encontraba  el cuento que buscaba me puse a leer su biografía y vaya que es interesante, ella por ejemplo fue la responsable de que los amantes del cine en México, durante los años 50 no vieran desnudos,  al mismo tiempo escribía, ella escribía desde pequeña imagino que como todos los escritores para escapar un poco de su realidad, para "exorcisar sus demonios". Hija de un arrepentido casi sacerdote y una y mujer muy liberal, ella fue una de los 14 hijos de la familia Dueñas de la Madrid y un día se manufacturó sus propios libros, ella los escribió en una máquina de letra pequeña, hacía las ilustraciones y luego los cosía. En una ocasión, le pidió aun empleado del Fondo de Cultura Económica, que le dejara exponer sus creaciones durante una feria literaria y le dieron permiso. Los libros se vendieron como pan caliente y ella tuvo que hacer más "pero me quedaban chuecos, no se me alcanzaba a secar en el sol yo creo que por eso se vendían", declararía más tardeen una entrevista. Dueñas tuvo una formación muy religiosa, siempre estuvo en colegios teresianos. En su literatura es notoria la referencia a este tipo de educación no sin un dejo de sarcasmo, y velada crítica. Fue una de las más grandes cuentistas mexicanas y con sólo tres libros se consolidó como una de las mejores, hasta Elena Garro la consideraba así. Fue Emmanuel Carballo quien compró uno de esos ejemplares artesanales que exhibió no sin miedo en esa feria literaria y se puso en contacto con ella para pedirle más. 'Historia de Mariquita' , era el cuento que fascinó a Carballo y ayer,  mientras lo leía me quedé enamorada otra vez de esa prosa poética de Dueñas, tan dueña, ahora sí,  de las palabaras. Nadie como ella para contar una historia tiene un sarcasmo, un sabor agridulce, una noción perfecta de cómo contar una historia. Lean, lean nomás la Historia de Mariquita, no se las narro porque le quitaría la belleza y no se sorprenderían, pero debo decir que casi todas sus historias tienen ese toque de ternura que nos deja mudos (as) mientras las lágrimas humedecen nuestras mejillas. 

martes, 31 de julio de 2012

De músico poeta y loco...

Le he dado vueltas al asunto por más de una semana, reviso y reviso los hechos en mi mente y sigo sin entender cómo es que terminé en la unidad de psiquiatría del Parkland  Hospital. ¿Alguna idea? Ya sé,  más de uno de entre los que me conocen dirán con una amplia sonrisa que ese es el sitio en el que debo estar permanentemente, tal vez, pero no les voy a dar el gusto. Una joven mujer a quien conozco de apenas unos meses me dijo hoy que mi vida era de novela, que debería escribir mis aventuras y sería un éxito, tal vez,  pero su comentario me llevó a recordar a una querida amiga meridana que suele decirme lo mismo, o lo que dice mi sobrina Verónica:  “ Ay Lucía lo que no te pase a ti “.  Hace mucho me di una explicación al respecto.  Me pasan cosas porque me expongo, porque vivo, porque me intereso en las cosas, porque trato de hacer algo con mi vida, porque no me quedo viendo pasar la vida frente a mi ventana.  He tomado decisiones malas, claro, muchas, un montón, soy ingenua, atrabancada, desesperada, en fin tengo un montón de defectos, pero nada, nada me llevó a pensar que alguna vez terminaría sentada en una clínica psiquiátrica en medio de 8 loquitos de atar. El martes 24 legué a la cita que tenía con mi doctora, puntual, ella es de algún país de Africa, son tantos y pronuncian el inglés con un acento tan extraño a mis oídos, que nunca sé, aunque me  digan de dónde son. Hay muchos africanos trabajando en el Parkand Hospital, el gobierno de este país, contario  a lo que hace con México va y  les ofrece visas de trabajo, seleccionan a los mejor portados y los traen a vivir el sueño americano. Bien,  fui a la cita,  iba a ponerme una dosis de B12, un vitamina que mi cuerpo no procesa bien a raíz de una operación añeja. Debo pues ponerme mil miligramos cada mes. La ausencia de B12, me dice la doctora, debe hacerme sentir, deprimida y falta de energía. Casi ninguna de las dos cosas me ocurre. Más bien creo que soy hiperactiva. Bueno, por problemas personales tuve que deshacerme  de mis libros, cambiarme a un depa, empezar de nuevo y confieso que sí, la situación que vivo me estaba deprimiendo un poco, así que se lo comenté a la doctora Falola, así se apellida. Ella se ofreció de inmediato a darme antidepresivos y le contesté con un rotundo NO. Creo que la medicina alópata, los fármacos, los químicos, te arreglan una cosa pero te descomponen otra. Me sugirió que debería tomarlos  por x razones. L e dije que prefería que me refiriera a un psicólogo, para tomar terapia, que era mejor para mi hablar con alguien de mis “broncas”. Ella sacó unos papeles del escritorio que iba llenando  para luego abrir otros más en la compu  mientras me preguntaba cosas como  “¿Tienes alucinaciones? ¿ves cosas? ¿Oyes voces, hablas sola? ¿Has pensado alguna vez en suicidarte?  A todo había contestado que no, pero en esa pregunta de has pensado alguna vez,  le dije que sí, que  como todo el mundo muchas veces tienes problemas tan grandes que quieres morir. Entonces ella preguntó que si tenía planes y le dije que  sí,  que muchos. Claro tengo unas vacaciones en puerta, una presentación de mi monólogo en un Festival de Teatro aquí en el LCC, quiero ir a Londres el próximo año, espero ser abuela, tengo muchos muchos  planes, pensé para mi, pero no se los iba a detallar a la doctora todos. Ella me miró compasiva y me mandó al laboratorio para que tomaran la muestra de sangre y a que me pusieran la inyección de B12. Cuando regresé al consultorio, un policía vietnamita estaba ahí, con mi bolsa en sus manos y sonriendo me preguntó que si estaba lista. ¿Lista? ¿lista para qué? Pregunté  con sorpresa. Debo escoltarla al  hospital, es lo que procede. Por qué, le pregunté a la doctora y ella con su voz compasiva dijo “No quiero que te pase nada. Te conozco, sé todo o que haces y quiero estar segura que vas a estar bien”. “Estoy bien”, le dije.  Tengo que ir a dar una clase de teatro infantil, tengo un almuerzo de negocios con un productor mexicano que está interesado en una de mis ideas y por la tarde tengo que ir a mi trabajo. “Todo eso puede esperar. Lo  más importante es tu salud y que estés bien”. Créanme , he visto suficientes películas americanas para saber que cuando eso pasa lo mejor  es no protestar. Así que me subí a la patrulla sin chistar.  Llegamos al hospital no sin haber  escuchado un discurso compasivo, del policía, quien me conminaba a no quitarme la vida. Le dije que no haría una cosa así,  que estaba bien. Su respuesta fue: Sí, así dicen todos y luego se suicidan. En el hospital confiscaron todas mis pertenencias, no podía llamar a nadie y me quitaron todos mis accesorios, me enfundaron en una bata verde y pusieron a una enfermera a cuidarme. Eran las 9 de la mañana cuando llegamos ahí.   Durante tres horas nadie habló conmigo, me ofrecieron algo de comer y dije que no. No sabía que iba a pasar, sólo me pidieron paciencia por qué no tenían cupo, ¿en dónde?, peguntaba yo, cupo en dónde. En la unidad de psiquiatría, contestaron al fin. A las 12 con 32 minutos entré finalmente a psiquiatría, vuélvete a desnudar, ponte una bata verde y otra más encima. Me llevaron a un cuarto grande con varias salas de exámen pequeñas y en el cuarto grade había 8 sofás que se hacían cama, si lo deseadas. Cada cama tenía un ocupante.  Por primera vez en mi vida me sentí aterrada, Cada vez que decía algo a la enfermera, algo como tengo que salir de aquí, debo ir a trabajar a las 3 y te juro que no me voy a suicidar. La respuesta era la misma:  Sí así dicen todos. Que no lo van a hacer.  Mi mente estaba a mil, si lloraba, me decía,  me van a dar un tranquilizante; si gritaba, me podía pasar lo mismo y lo único que hice fue estar sentada por horas (casi cinco)  sin decir nada, excepto cuando dos de los jóvenes ahí  recluídos  empezaron a contarme sus historias. Historias fascinantes, como la de Gabriel, quien estaba ahí porque un día antes, mientras esperaba su vuelo de regreso a Puerto Rico insultó a una señora que le daba comida chatarra a su hijo de dos años. Como el marido de ésta no la defendía de sus insultos, él empezó a golpearse en defensa de la mujer.  Luego se agarraba la bata por un costado y levantaba la otra mano y decía que era Julio César. Luego detenía el paso  de la enfermera y le decía cosas como  “Tu pintaste mi alma con el pincel de la honestidad cuando sonreíste” y la enfermera ponía una cara de loca.  Empecé a relajarme y a tomarme las cosas con calma. Casi a las cinco el Dr. Chang me evaluó y tras 15 minutos me dio de alta. Cuando salía del consultorio me dijo que necesitaba el teléfono de algún familiar para llamarle. Le dije que no tenía  a nadie y que los teléfonos de mis amigos estaban en mi celular, intentaba que me lo devolvieran, entonces, los dos jóvenes que estaban ahí con quienes había platicado antes se pusieron de pie y gritaron: Nosotros somos sus sobrinos, ella si tiene familiares aquí. Eso me hizo reír, al menos dije hay buenos corazones. El Dr. Chang mandó  al trabajador social quien me dio mi alta de normalidad y me pidió disculpas porque dijo que  e un error frecuente cuando formulaban mal la pregunta de si has pensado en el suicidio. Salí casi a las seis de la tarde. Cuando dos días después le platicaba a una compañera sobre lo que había pasado se rio mucho y me dijo, seguro fuiste con Falola, no te preocupes no eres la única ya lo ha hecho antes a otras compañeras. ¿Que  me quedaba? Reírme de lo que me pasó o contar la experiencia en un blog. Nunca, cuando vayan al doctor en Texas digan que han pensado en suicidarse, el protocolo  de  la ley dice que se debe proteger al suicida de sí mismo y hay que recluírlo bajo vigilancia, exactamente lo que hicieron conmigo.  Lo bueno de la experiencia es que ahora tengo un papel que dice que "soy normal" y que nonecesito terapia ni nada de eso, lo  aclaro sólo para aquéllos que como dije al principio piensan que la clínica psiquiatrica es el sitio en el que debo estar.

jueves, 5 de enero de 2012

Latina in USA: Mis propósitos de Año Nuevo

Latina in USA: Mis propósitos de Año Nuevo: Llegué a los temidos 50, esa edad que cuesta trabajo creer que se tiene; la adolescencia de la vejez, estás demasiado vieja para ser joven...

Mis propósitos de Año Nuevo



Llegué a los temidos 50, esa edad que cuesta trabajo creer que se tiene; la adolescencia de la vejez, estás demasiado vieja para ser joven y demasiado joven para ser vieja. No voy a decir que no sea tolerable, es sólo que es raro que todos te llamen señora cuando no te sientes de esa manera. Es raro que te pregunten si tienes nietos, cuando tu no lo tienes en la agenda y más raro aún, ver en los escaparates de las boutiques algo que te gusta demasiado pero que piensas dos veces antes de comprarlo porque puede ser muy juvenil. En fin 50 s0n medio siglo, una belleza si lo vemos bien. Ya pasé a Los Beatles, sé lo que eran Los Watson y Bonanza y Mi bella genio. También me tocó Tlatelolco y el Halconzao y la Liga 23 de septiembre y el temblor del 85 y el huracán Gilberto. Cuando era adolescente me persiguieron por andar repartiendo panfletos de un partido comunista-socialista en mi natal Monterrey que ahora es sólo un recuerdo y los pocos que sobrevivimos nos afiliamos al PRD, Me tocó secuestrar camiones urbanos como protesta porque subían las tarifas. Vi al hombre llegar a la luna y soñabamos con teléfonos con cámara que ahora son una bendita realidad. Sobreviví a Salinas y a Fox y eso ya es bastante, créanme. Todo eso y mucho más me tocó vivir. Ok, Ok, me desvié del tema, no es de eso de lo que quiero hablar y en parte si es de eso. Quiero hablar de esa toma de conciencia que se da cuando la adultez te roba las ganas de... y esa toma de conciencia se vuelve más fuerte y te das cuenta de cuántas cosas no valieron la pena, de cuántas lágrimas derramaste innecesariamente ¿Verdad Enrique Montalvo? Entonces tus 50 vienen aparejados con el inicio de un nuevo año y por esas cosas de la vida, este año no pude hacer mis locas tradiciones, me tocaba trabajar esa noche así que no salí corriendo con las maletas alrededor de la cuadra, no me comí las 12 uvas, ni siquiera brindé, no me puse un calzón rojo ni otro dorado y me quedé en la absoluta memez, pensando que tal vez el 2012 sí va a ser diferente para mi. Esa noche me senté ( durante mi break en el trabajo) a pensar cuáles son mis propósitos para el 2012 y llegué a esta conclusión, mi propósito es sólo uno: Vivir intensamente feliz lo que me reste. Ya no tengo 50 años, ya me los gasté y bien gastados, así que ahora con lo que me quede quiero ser muy, muy feliz. No me voy a privar de nada, no voy a hacer dietas estúpidas para recobrar una figura que nunca tuve, no voy a proponerme ganar más dinero o ser mejor persona o dejar de ser tan ingenua y de creer tanto en la gente, como cada año hacía. No, este año voy a seguir siendo yo, la misma, con todos mis defectos y todas mis cualidades. Voy a ser la misma ingenua, confiada y alebrestada mujer que se indigna y se enoja ante las injusticias, que habla hasta por los codos cuando está ofuscada, que se ríe de los buenos chistes que es floja para hacer ejercicio y que le encanta leer. Este año me voy a recriminar menos, me va a importar una pura y dos con sal lo que la gente piense o hable de mi, y me voy a sentar a cantar cuando se me pegue la gana aunque no tenga buena voz. Este año voy a vivir mucho y bien. Voy a ser feliz a pesar de mi misma y de todas mis inseguridades. este año voy a dar lo mejor de mi a todos ah si se me olvidaba, esta año me voy a poner a estudiar belly dance, quiero verme como esas bailarinas del vientre, todas sexys y enjoyadas. Así que mi propósito de año nuevo es ser la mejor versión de mi misma y disfrutarlo.




Posdata: Ya compre mi caderin y es moradoy con monedas plateadas. Está precioso.





Abur!






lunes, 5 de diciembre de 2011

El pan, la sal y la amistad



Me senté a sus mesas como si no hubieran pasado 12 años. Recordamos, reímos, nos confesamos todo y echamos el chal como si apenas ayer nuestros hijos fueran pequeños, pero la verdad es que los que no son adolescentes ya son adultos casados e independientes. Lo mejor fue constatar que el cariño está ahí, que la amistad, la verdadera, es de esas redes que se tejen con hilos irrompibles, hilos que no daña el tiempo, que no consume la distancia, que no se maltratan ni se erosionan y que ni la sal de mar ni la humedad debilitan.


Las vi iguales, a mis ojos estaban iguales, bellas, valientes, rebozantes de esperanzas y sueños, con ganas de hacer, de cambiar el mundo, de luchar por ser mejores seres humanos y llevar ese deseo a otras mujeres. Parece que perdimos a una en esta lucha, pero espero que no sea para siempre.

Marbella, idealista, apasionada por la política, segura de quien es y de sus origenes cocinó un Mucbilpollo delicioso, justo como lo recordaba, con espelón y todo. Compró una botella de Xtabentun que abrimos pero compartimos timidamente. El tiempo del destrampe estaba atrás, así que disfrutamos, pero no nos emborrachamos. Nos sentamos en su patio colonial, albergadas por la amenza de lluvia meridana, de esas que se sueltan el pelo un rato y luego desaparecen para dejar un aire limpio, aunque esa tarde se dio el gusto de quedarse algunas horas... y en el chal recortamos la vida de todos los que conocemos y conocíamos. No faltó la crítica encarnizada en contra de Felipe Calderón, ni la duda sobre Andrés Manuel ni el repaso rápido pero certero de la política yucateca.

Diana estaba como siempre, despistada pero intensa, fuerte, su alma de artista no la abandona. Está ahí participando pero sin arriesgarse, centrada en las formas, en los colores, en esa lucha interna que sostiene desde hace mucho tiempo por crecer pero sobre todo por creer.

Y esa tarde, un recuerdo llevaba al otro, una plática a otra, un comentario a una opinión y las horas fueron pocas, nada, un suspiro.

Al día siguiente vi a Silvia, amiga de otros lides, y me encantó constatar que su alegría no la rompe nadie, que lo mejor que tiene es ese optimismo a prueba de todo. Segura en sus opiniones y bella, como siempre, con esa boca suya llena de verdades, tantas que hasta un blog hizo. Nos reímos de mis faldas y sus novios, de mis exs y sus exs y de todo lo que nos ha unido a lo largo de tantos años.

Regresar a Mérida, aunque sea de vacaciones, es de esos premios que se dan no muy seguido y que una inmigrante como yo quiere ganar cuando menos una vez al año. Regresar a mi tierra a mis sabores y colores es como ganar la lotería, pero pasar tiempo con mis amigas, ver que entre nosotras todo sigue igual y que me quieren en la misma medida en que yo las quiero es mucho mejor, es saber que la solidaridad no es un invento, que la amistad existe de verdad, que las mujeres hacemos cadenas, que más que un buen amante es mejor una buena amiga, porque al menos ésta se queda ahí, aunque pasen los años, aunque los hijos crezcan, aunque nos salgan canas, nos sobren libras y aunque no nos emborrachemos... como antes.






Abur!











viernes, 18 de noviembre de 2011

De sueños, insomnios y pesadillas.



La verdad es que si después de vivir 10 años en este país como inmigrante indocumentado usted sigue pensando que el sueño americano se puede alcanzar , déjeme decirle que es usted muy ingenuo (a) . Algunos lo alcanzan sí, desde luego que los menos, otros andan arando el camino con una ambivalencia entre "el ya mero llego" y el "tal vez nunca lo consiga". Lo único cierto es que casi todos tenemos en mente el terruño querido, la patria, volver, juntar lo que nos falta para regresar con la frente en alto y los que hemos tenido en suerte arreglar los documentos, pues estamos esperando ansiosos nuestra pensión. Pero esta agonía onírica en la que vivimos o sobrevivimos tras largas jornadas de trabajo y mucha nostalgia, a nosotros nos da para una tragedia muy equiparable a las griegas; sin embargo a Saulo García le ha dado para una comedia picante, deshinibida, sabrosa, alegre, realista y muy muy jocosa.

Colombiano de nacimiento, "adactado" a Miami desde hace casi 11 años, aunque siga sin entender el idioma cubano, Saulo García, actor, trovero y comediante dio anoche en el Centro Cultural Latino una cátedra de ingenio.

Lo mejor, no tuvo que recurrir a groserías ni frases de doble sentido, no se la pasó insultando ni se metió en política ( ya sabemos lo fácil que es hacer chistes de presidentes y diputados) bueno un poco, pero en general su stand up fue mesurado, hablando de las penurias que pasamos quienes decidimos venirnos a USA. Este espectáculo, "El insomnio americano" es una delicia, disfrutable de principio a fin. No se lo puede perder porque entonces se estará negando la oportunidad de reírse un poco de usted mismo, algo que dicen, solo hacen las personas inteligentes.

Ah y por cierto Saulo, es absolutamente verdadero que el único sueño americano que alcanzamos, es el que nos da cuando regresamos a casa después de trabajar mas de 12 horas .




PS.- Centro Cultural Latino, este sáabado 19 a las 8 de la noche.




Abur!






martes, 15 de noviembre de 2011

El molcajete de mis deseos



"Voy a hacer una salsa mocajeteada", decían mi mamá o mi abuela. "Mira ese, el novio de María, tiene cara de molcajete", suspiraba una tía al ver pasar a un individuo flaco, con cara redonda y llena de cicatrices de acne, " Doña Flora, la loquita se cuelga hasta el mocajete", criticaba otra tía y mi padre remataba : "Aqui está tu molcajete para que sigas moliendo". Y así, entre caras de molcajete, collares de molcajete y salsas molcajeteadas transcurrió mi vida en México. Todos sabíamos lo que era un molcajete, todos lo usábamos y todos sabíamos cuánto pesaba ese mortero de piedra volcánica, negro, chato, grueso e infaltable en una cocina de las de antes. Lo que más odiaba era lavar el mocajete, porque los restos del chile toreado y del tomate medio asado se quedaban atrapados en los pequeños cráteres, aunque lavar el tejolote o temachín, es decir la piedra de moler no era tan difícil.

Y como doña Flora, la vecinita vieja y loca que vivía a cuatro casas de la mía, un día en la prepa yo también me colgué el molcajete, uno pequeño que mi hermana Adriana me trajo no recuerdo de donde. Usaba , como se estilaba en ese entonces, una cadena plateada con muchoss muchos dijes: un buho dorado con incrustaciones de jade, un signo de amor y paz, un trébol de la buena suerte, una cruz y no recuerdo cuantas cosas más; entonces no faltaba quien me dijera, sólo te falta el molcajete y yo feliz, se los mostraba y me sentía orgullosísima de ello.

Llegar a Estados Unidos y extrañar un molcajete para hacer un buen guacamole fue una sola cosa. Con el tiempo aprendí a hacerlo con un tenedor en un bowl de plástico; nunca sabrá igual ciertamente. Sí, claro, siempre se puede traer uno de México, pero es una de esas cosas que una va dejando para luego. Todo esto viene a cuento porque hoy fui a una de mis tiendas favoritas, Sam Moon, el paraíso bolsístico y de joyería de fantasía aquí en Dallas. Al lado de esa tienda está el Sam Moon del equipaje y hoy descubrí que abrieron un Sam Moon para el hogar. Home decor, le llaman acá. Tras hacer algunas compras entré a ver qué tenían en la tienda de Home decor y también porque andaba en busca de una sartén para hacer omeletes, así las cosas, apenas cruce el umbral mis ojos se toparon con un molcajete, grande, negro, pesado, poroso fui a ver el precio y ahí estaba en etiqueta roja, o sea en oferta, $60.00 dólares para quien quisiera llevárselo, y era el único, me dijo una empleada cuando vio mi interés en el mortero. Entonces pregunté, ¿Hay muchas personas interesadas en él? En comprarlo no, me dijo, pero en saber que és si. Siempre me preguntan qué para qué sirve. ¿Y lo sabes? I'm not sure, respondió con su acento asiático, pero se verá bonito en cualquier casa; si le dije, muy bonito y sonreí, porque al menos por eso momento, el molcajete fue para mi una cara, un dije, un sabor.


Abur!

domingo, 6 de noviembre de 2011

Argentina, Chile, Cuba, Mexico and USA






Tal vez ese es el charming de este país, la posibilidad de tener tantas nacionalidades juntas. Anoche fuimos al Bath House, un centro cultural en el White Rock Lake de Dallas, y aunque ustedes no lo crean ese centro cultural, creo, era precisamente eso, la casa de baño, el sitio donde se cambiaban quienes iban al lago a nadar o pasear. Pues ahí está eregida una galería, un pequeño teatro que tiene capacidad para unas 130 personas y un pequeño museo que habla sobre el lago, precisamente. La verdad no presté mucha atención a un museo como ese, porque además estaba fascinada con el montaje que sobre el Día de Muertos exhibía la galería. Tantas calaveras, catrinas, altares y figuras relacionadas con la muerte que me encantó que en Texas, esta tradición tan mexicana tuviera tanta vida. Ya sé, Texas es México, es lo que decimos acá todo el tiempo, pero independientemente de su celebrado Halloween, las autoridades gringas se dan la oportunidad de abrir espacios para mostrar nuestras maravillosas tradicones mexicanas.

Mientras caminaba por la galería en espera de que abrieran las puertas del teatro me llamó la atención la música de fondo, una guitarra inconfundible, una voz que se reconoce siempre... Silvio, mi adorado Silvio Rodríguez fondenado con sus nostalgicas letras una maravillosa exhibición mexicana hecha en su mayoría por artistas estadounidenses, así que por un tiempo me sentí transportada, creí que estaba en alguna galería de México, además casi todos a mi alrededor hablaban español,con diferentes acentos como el colombiano y el argentino y desde luego chicano, pero ahí estábamos respondiendo a la convocatoria de Cambalache Teatro. Vimos una excelente puesta en escena de "El patio de atrás", una obra de Carlos Gorostiza, argentino, con actores argentinos, dirigida por un chileno, Cristián Muñoz.

La obra en una actoy dos escenas tiene un trazo ligero pero ágil, llena de vida, con un equilibrio perfecto entre la targedia que muestra y el humor involuntario de los diálogos. Vale la pena que se dé la vuelta al Bath House y le dé la oportunidad a Cambalache Teatro de que le ayude a hacer una profunda reflexión sobre la vida y sus oportunidades, que a la final es el mensjae de "El Patio de atrás".

La obra seguirá en cartelera el próximo fin de semana y verá porque al final siempre es importante darse la oportunidad de abrir la puerta cuando alguien toca el timbre, quien sabe y a lo mejor puede ser la respuesta a nuestras esperanzas.




Abur!

domingo, 10 de julio de 2011

Latina in USA: Por todo lo que nos diste

Latina in USA: Por todo lo que nos diste: "Era una mujer casada e infeliz, madre de dos pequeños y era 1984 cuando fui por primera vez a un concierto de Facundo Cabral. Conocía su..."

Por todo lo que nos diste




Era una mujer casada e infeliz, madre de dos pequeños y era 1984 cuando fui por primera vez a un concierto de Facundo Cabral. Conocía sus canciones de antes pero nunca lo había visto. Fui con una amiga llamada Eloísa y cuando escuchamos "Vuele bajo" nos quedamos calladas en ese segundo piso del teatro del IMSS, embargadas por la emoción, llorando en silencio. Y me acuerdo tanto de esa noche porque Cabral se me reveló como un juglar, un encantador de mentes, un ser de otro mundo. Y esa noche me olvidé de lo desdichada que era. Muchos años después era una mujer vuelta a casar y feliz, vivía en Mérida y contaba cuentos en la Plaza principal los domingos. Una tarde de un domingo mientras daba mi función estaba feliz pensando que esa noche iba a ir al Teatro Peón Contreras a escuchar a Facundo Cabral. Terminé la función y dos hombres se acercaron a felicitarme, uno de ellos era Facundo Cabral, sonriendo de dijo: Me gustaron mucho tus cuentos, además nos transportas con ellos, gracias por lo que haces". Sobra decir que yo no podía ni hablar de la emoción le dije que iba a verlo más tarde y le pedí que cantara "Vuele bajo". "Y no sé", contestó, "Vamos a ver que Dios quiere". Me quedé pensando que era una idiota, tuve a ese hombre enfrente de mi y le pedí "una complacencia". Horas más tarde, sentada en el teatro, escuchándolo, me sentía agradecida de que un hombre como él a quien tanto admiraba me hubiera felicitado. De pronto escuché: "Esta tarde una señora que cuenta cuentos muy bonitos aqui en la plaza me pidió está canción. Va para ella y por sus historias que son muy buenas" y cantó "Vuele bajo".


Muchos años después fui a verlo otra vez en el teatro Blanquita del DF y cada vez que lo escuchaba volvía siepmore a mi esa serenidad, esa paz, esa sensación de conocer a un ser que no le debe nada a nadie, que ha cumplido a cabalidad que está en paz. Por eso no entiendo su muerte. No le hacía mal absolutamente a nadie y si en cambio nos serenaba a muchos.


Facundo Cabral estoy enojada, encabronada, desilusionada. No he dejado de cantar tus canciones desde ayer, de ver tus videos y como decias, no quiero distraerme me voy a enfocar te lo juro, me voy a ocupar. Sé que ya perdonaste a quienes te apartaron de nosotros, un ser como tu no sabía guardar rencor, pero yo no soy como tú, soy muy humana y vivo de este lado del mundo. en un país donde la gente se interesa muy poco de seres tan magnificos como tu. A tu asesino sólo le digo: Te equivocaste hombre del mal. Te equivocaste. Perdonate si puedes.




Abur!


sábado, 25 de junio de 2011

Un hijo por una bandera






Esta vida de trotamundos que me cargo me ha impedido quedarme lo suficiente en las ciudades como para asisitr a bodas y funerales en calidad de invitada. Es decir, nunca enraizo lo suficiente para ser parte de esos dos eventos de otros, que no sean de mi familia. Creo (aunque conservo la esperanza de que no) que Dallas es mi última parada, hace poco me invitaron a una boda a la que no pude asisitr y ayer fui a un funeral, a uno muy de película. Desde hace algunos años mi hermano tiene una "girlfriend" (lo siento, no encuentro una palabra más adecuada, porque novia no se aplica) que no puede ser más gringa: Alta, delgada, rubia, divorciada y madre de dos hijos. La conozco porque hemos convivido en las fiestas Día de Gracias, Navidad, cenas de cumples, en fin. Charlotte se llama y es una buena mujer, trabajadora, eficiente, seria y responsable. Siempre que convivíamos hablabamos de los hijos y ella se mostraba particularmente orgullosa de su hijo mayor Gleen Michael, enlistado en el Army desde hace varios años. Tenía decía ella, "un buen futuro ahí". Su hijo estaba en alguna de las guerras que por ahora libra este país aunque no sé exactamente en cual. El caso es que hace 10 días más o menos, ella recibió la visita de El Mensajero, ese oficial del Army encargado de ir a la casa del fallecido y darle la noticia a los padres o la esposa según el caso de que el soldado ha muerto en combate.

La primera reacción de Charlotte fue no creerlo, estuvo en la negación todo lo que pudo hasta que fue necesario hacerse carego de los arreglos, la llegada del cuerpo, el traslado, el funeral. Ayer fue. Hamilton fue el escenario, un pubelo justo en el centro de Texas, caliente, seco y muy muy texano.

La palabra para describir el funeral, una: impresionante.

Una veintena de motociclistas hacían guardia afuera de la funeraria, junto a ellos, cuatro adultos mayores vistiendo elegantes uniformes tenían una mano en el corazón y en la otra una bandera. Mas de 80 vehículos fueron parte del cortejo desde las funeraria hasta el cementerio Live Oak. En el trayecto que incluía atravesar casi todo el pueblo de 3 mil habitantes, por lo menos 500 salieron a rendir honores. Los bomberos montaron una guardia de honor, camiones incluídos; los policías también. Los trabajadores que levantaban un edificio cerca de la funeraria suspendieron su labores para saludar y hacer una valla. Los empleados salieron de los bancos, las tiendas, los talleres y se sumaron a los honores. La plaza principal estaba llena de banderas y en cada casa de las afueras del pueblo, los moradores estacionaron sus autos donde colocaban banderas y ellos a un lado haciendo el saludo de honor. El calor de 100 grados no les impidió ser parte del triste decorado. LLegar la cementerio en medio de la nada en el paisaje texano era sencillo si se seguía el rastro del cortejo, canal de televisión incluído en él. Luego vino la ceremonia solemnísima de trasladar el féretro mientras marchaban y disparar los rifles, sonar las campana, y doblar la bandera, ese doblado perfecto en el que sólo las estrellas deben mostrarse. Después de la inspección del doblado realizada por dos oficiales el de más alto rango se acercó a Charlotte para entregársela y cuando la recibió la abrazó con mucha fuerza como imagino, hubiera deseado abrazar a su hijo. Pensé que Gleen Michale tenía menos de 25 años y se murió lejos de los suyos. Pensé entonces que nunca, no matter what, voy a estar de acuerdo con una guerra y que la tristeza que vi hoy en la cara de Charlotte no se la va a borrar ninguna bandera por más estrellas que tenga.


Abur!


domingo, 12 de junio de 2011

A Magnificent Night!



Aceptarse para ser y vencer. Fácil de decir, dificil de lograr, pero Dan Guerrero, actor, bailarín, productor, agente de artistas, escritor, gay y latino parece que lo logró y el camino que recorrió para ello, lo plasma en un monólogo lleno de vitalidad, vibrante, emotivo, suave, fuerte, dulce, amargo muy gay y muy latino, por supuesto: Gaytino.

Crecido en East LA, egresado de la Garfield High School, todo un símbolo del chicanismo en este país, y madurado en Nueva York, donde vivía forzado su doble vida ocultando sus preferencias sexuales, Dan Guerrero creó este monólogo para decir que es difícil ser mexicano en este país y es difícil ser gay en todo el mundo.

Su monólogo es un recorrido maravilloso de los años cuarenta hasta la actualidad. Cómo era la vida en East LA en esa época en que no eramos hispanos, ni latinos, sino MEXICANS dicho peroyativamente, con una elevada carga de desprecio a la que él no estaba acostumbrado. El era americano, había nacido en este país y su padre era un hombre sensible, respetado y querido, era Lalo Guerrero, el padre de la música chicana. La gente hacía fila para ir a verlo al Million Dollar así que cuando lo llamaron mexican, por primnera vez demandó una respuesta a sus padres y la explicación le quedó grande.

En Nueva York se hizo bailarin años y años de estudio, pero no había espacio en los musicales para gente de su color ni de su tipo y la representación de artsitas se le dio de manera natural, así conoció a Sara Jessica Parker, por ejemplo una adolescente a la que los productores no consideraban bonita o a Fran Drescher, de quien sigue siendo amigo.

Entre canciones que recuerdan a su padre, Guerrero relata su vida dentro y fuera de los escenarios, pero la forma en que lo hace es magnífica. No hay arrepentimientos, sino una honesta confesión de un hombre de 70 años que vivió la época del oro del cine mexicano, pasó Woodstock, vendió Cats forever y se adentró en la jugla de Hollywood justo a tiempo para el arribo del boom latino.

Y ahora los 70 años lo grita a los cuatro vientos es gay y es latino es Gaytino chingao!.

Abur!








domingo, 5 de junio de 2011

Sin feromonas ...




Preocupado por el futuro del teatro en México y porque se considera un actor de éste género, Alex Ibarra se lanzó de nuevo al ruedo teniendo como único capote su talento, llevando como banderillas su creatividad y lidiando uno de los toros más difíciles: el monólogo.
“Sin feromonas no hay Monte de Venus” es como tituló a su espectáculo que desde hace un año ha presentado en diferentes ciudades de la República Mexicana y que este miércoles 8 de junio toreará en el Mambo Café de Dallas.
Esta será la corrida número 23 “pocas funciones en un año si lo quieres ver así, pero en todas me ha ido muy bien y te juro que fui el primero en sorprenderme de que me hayan invitado a Dallas”.
Ibarra se inventó este monólogo porque “quería hacer algo propio. Necesitaba un espacio para expresarme, sobre todo ahora que la situación del teatro es difícil”.
Sin embargo este es su segundo intento de monólogo de comedia. ”Antes andaba con otro proyecto de un payaso pero no logramos consolidarlo y luego surgió esta idea y nos pusimos a escribirla entre varios amigos y quedó”.
Ibarra asegura que “Sin feromonas…” es un monólogo sobre las relaciones de pareja, donde se habla con la verdad. Pero es sobre todo un monólogo para personas que no creen ya en el príncipe azul.
Mientras prepara sus corridas en diferentes escenarios con su monólogo, Ibarra se ha mantenido vigente en obras de teatro y telenovelas, un género con el que está muy familiarizado.
“Me gusta actuar, pero creo que soy gente de teatro. Disfruto el contacto con el público, la carcajada inmediata y este monólogo me da la oportunidad de estar ahí enfrente de todos, sólo yo y el público”, detalla.
Actualmente se prepara para actuar como comediante en una telenovela “Amorcito corazón”. “Gracias a Dios el género de la comedia ya está entrando también a la telenovela y eso nos da más posibilidades a los actores
telenovela y eso nos da más posibilidades a los actores.
A pregunta expresa sobre el auge que tienen las revistas y programas de chismes de la farándula Ibarra comentó que “debería encontrarse una media porque ya no hay críticos de la farándula ni de teatro. Ya es más importante con quien sales, cómo te ves, que lo que estás haciendo como actor.
Alex Ibarra está muy emocionado de venir a Dallas "porque voy con un show tipo cabaret, algo que no habia hecho nunca".

Abur!

jueves, 21 de abril de 2011

Vestidos para bailar









Tras 10 años de vivir en este país por fin fui a una fiesta en donde hubo baile. Quiero decir a una fiesta de estadounidenses ( me niego a llamarlos americanos) Claro que había ido a fiestas de mexicoamericanos, de mexicanos, de poetas, de escritores en donde de vez en cuando improvisábamos una pista de baile y a pulir el suelo se ha dicho. Pero en esta ocasión que les narro fue diferente. Era el cumple de un gringo ( 30 años) dueño de unos estudios de grabación en Las Colinas. No fui con mis mejores galas, aclaro, hace rato que me desprendí de esas vainas; pero fui animada por la idea de encontrar ahí viejas amistades. Tampoco sucedió, pero lo que si vi fue un quinteto de parejas vestidos para bailar. Literalmente.



Ellas: lentejuelas, brillos, medias, zapatos de tacón medio con trabas vestidos de vuelo o pegaditos. Ellos: lustrosos zapatos de charol, tirantes, camisas llamativas y pantalones negros.



Lo admito, yo estaba esperando una salsa, una cumbia, de perdis una country ( digo ya que estamos en Texas) pero nada, eran canciones así como "Fly me to the moon " o las clasicas setenteras de los Bee Gees.



Yo: Tendida en un blanco divan, con una pequeña mesa al lado y una minusucla vela, los veía hacer acrobacias, darle la vuelta a la pista, ensayar volteretas, contar los pasos, y of course, salvo esas cinco parejas casi nadie más se animó a bailar. Mi pareja y yo lo hicimos, pero no era fácil con la competencia que teníamos a un lado.



Por fin en momento de la noche pusieron una salsa y me dije. Esto ya se animó, pero nada ellos seguían con los mismos pasos. Es decir te bailaban igual un fox trot que un mambo. La lección aprendida, o más bien reafirmada es: Los gringos no bailan y si lo hacen debe ser apropiadamente, deben vestirse para bailar.









Abur!












sábado, 2 de abril de 2011

Deep Ellum Festival


Si no te bañaste, está bien, no hay mayor problema; eso sí, procura usar tu falda larga de olanes, sandalias o ballerinas, o si no, unos jeans deslavados, pulseras de cuero, dos o tres estarán bien. Amarrate el pelo en forma sencilla, nada de peinados elaborados, poco maquillaje pero si de casualidad andas vestida de manera semiformal con jeans planchados y perfectos y alguna blusa a tono, pues enrédate la primera mascada que se te atraviese en el closet. una de colores vivos, aunque no combine con el atuendo y entonces sí estarás listo para el Deep Ellum Arts Festival que como cada abril, inaugura la primavera aquí en Dallas.

Ver arte es sólo un pretexto, porque aunque si hay bastantes pintores participando, lo que más abunda es la joyería, los vestidos de batik medio hippiosos o hippiosos y medio, como lo quieras ver, la joyería rara de "diseños exclusivos" y la gente más rara aún.

Es un festival que llama a la libertad y por eso reúne a gente muy ecléctica.

Pero es un gusto caminar por el este de la calle Main, detenerse a ver la pinturas, recibir el sol de abril en una tarde de sábado y ver que a tu derecha una pareja gay, tomada de la mano, seleccionan una foto y discute si la pondrán en la sala o en el estudio de su apartamento. Mientras a tu izquierda, un hombre con barba larga casi naranja y sandalias de cuero, se sienta en la banqueta a comerse un elote asado. Los "saludables" smothies se venden casi cada esquina y las cervezas en todas las esquinas.

Deep Ellum Festival es un regalo para la cofradía de las almas importamadristas y hasta la policía hace eco del hombre atado con una camisa de fuerza que lucha por salir de ella mientras se equilibra sobre unos zancos apenas unidos por una varilla. Diez pasos más allá está el circo de los fenómenos y tres cuadras adelante un artista en pleno proceso creativo pinta a la banda que anima esa esquina.

Hay de todo como en botica, bueno casi de todo, porque no hay abuirrimiento, ni seriedad, ni formalismo, ni falsas apariencias es Deep Ellum pues, un barrio que se ha ganado a pulso su derecho a existir, que tiene su propio latido, uno que la mayoría de las veces no concuerda con el de la ciudad en la que coexiste.


Abur!



domingo, 27 de marzo de 2011

The simple things


Llevo 10 años, casi, en este país. Llegué como todos los inmigrantes, sin nada y con todo. Atrás se quedaron cosas valiosas, importantes y muchos sueños. Nunca, en ninguna de mis pesadillas me vi como inmigrante. Pero Dios es bueno y siempre me salva, siempre. No importa como venga la tormenta, él me pone a buen resguardo. Creo que me salvo cuando me trajo aqui, porque cuando veo lo que le pasa a México y como viven en mi país, el corazón se me atora, se paraliza por segundos. Quiero hacer algo pero ¿qué? Cómo puedo luchar ante lo que no conozco, ¿cómo puedo hacer para que millones de mexicanos despierten y griten !basta! y hagan algo por ellos mismos? No sé, no tengo idea. Por eso a veces me escapo, a veces decido pensar en las cosas simples, las sencillas, las que me dan placer, felicidad, alegría momentánea. Y vienen los recuerdos como avalancha y me atrofian los sentimientos, me compran, me seducen. Recuerdos de cuandoe estaba en mi país, en ese que era poesía pura, que era libertad, que era... porque ahora ya no es ni la sombra.

Un recuerdo bello y simple. Cuando vivía en Mérida me gustaba el verano por muchas razones, la principal la ciudad se quedaba un poco sola, muchos meridanos se iban a la playa a pasar dos meses allá y si no tenías casa en Progreso o donde fuera, pues te arrejuntabas con alguien, entonces Mérida me pertencía un poco más, me tocaba más de ella. Pero sobre todo me gustaba el verano por el agua de pithaya que se podía tomar sólo en esa temporada, la fruta machacada con limón y azúcar ( de la verdadera, de la blanca, blanca) en un vaso con agua y hielo. Que delicia por Dios. Aqui ni siquiera conocen la fruta, la que hay la consigues en Los Angeles, en el mercado Chino, viene de Asia y la llaman Dragón Fruit. Cuando vivía en Ciudad del Carmen Campeche, recuerdo que caminaba hasta la plaza principal y a un costado en una de las calles se ponía un vendedor ambulante que preparaba licuados de platano frente a ti y donas azucaradas calientitas. Todo era tan rico en medio de esa isla. Otro de mis recuerdos favoritos era regresar de Campeche a Mérida a la hora del atardecer. No hay valor para esa maravilla, el Sol cayendo, dándole al cielo un color y una belleza indescriptible. Manejar teniendo a tu derecha esa escenografía mientras escuchabas la Novena Sinfonía de Bethoven era algo para agradecer.

Otro de mis recuerdos, es el sabor de la leche natural en Saltillo, tomar un vaso cada mañana o comer elotes recién cosechados en la montaña de Artega, Coahuila ( parte de la Sierra Madre) o dormir acampando en alguno de sus claros. Sentarte en la pirámide de las 7 muñecas en Dzibichaltún, quemarte la piel por el Sol tan fuerte del verano en una playa yucateca y disfrutar ese ardor y esa rascadera que te daba después, o simplemente que te dieran las tantas de la madrugada con tus amigos, platicando de nada y de todo, arreglando el mundo, como decíamos.

Todo eso se quedó allá, es parte de una vida que ya no tengo, bueno , la tengo en mis recuerdos y eso hay que agradecerlo.

Ahora me quedan pocos placeres acá y hay uno al que no renuncio: A tomar un vaso de jugo de naranja natural cada mañana. A mi no me vengan con imitaciones, ni me digan que el Florida o el que sea, si está en caja o envase no es jugo de naranja natural y aunque los he probado nunca he comprado alguno. Por eso cuando quiero volver a lo mío, cuando quiero sentir que tengo derecho al mundo, me escapo a mi pequeño paraíso y me preparo un jugo de naranja. A mi no me venden la felicidad en una caja de cartón yo me la agencio... !Cómo debe ser!.